Me he preguntado muchas veces qué sucederá en el futuro con
cada uno de nosotros, de nuestras amistades cercanas, de nuestros familiares,
novios, primos, conocidos, quienes seremos? ¿Dónde estaremos? ¿A qué nos
dedicaremos? O sencillamente ¿qué lugar ocuparemos en este mundo?, son preguntas
normales, que surgen por los mismo lazos estrechos entre si y por el tiempo que
transcurre tan rápidamente, es entonces cuando empezamos a indagar sobre cuál
será el paradero futuro de cada una de esas personas que se relacionan
afectivamente con nosotros. Estas interrogantes son momentáneas en cada uno de
nosotros, pues inmediatamente nuestras vidas continúan y nos dedicamos a
nosotros, nuestros planes, nuestros proyectos, no mirando más allá que el límite
de lo que queremos alcanzar, que por cierto tantas veces ese límite no existe,
creamos un mundo paralelo donde nos sentimos muy placenteramente donde ahora
hay nuevas prioridades, menos tiempo, mucho trabajo, exceso de ocupaciones,
esperamos fechas feriadas como carnavales, semana santa y con suerte Navidad
para tener algún tipo de acercamiento con esas personas que en algún momento determinado
significaron tanto al mismo tiempo que se los expresábamos, ahora tal vez
significan lo mismo solo que no tenemos el tiempo necesario para demostrarlo,
De alguna manera lógica no existe un balance entre lo que sentimos y lo que
expresamos, creemos que porque las personas nos conocen y nos han visto crecer,
han estado allí saben o deben entender todo aquello que sentimos, pero no
pensamos en que absolutamente nadie está dentro de nosotros por tanto no pueden
sentir lo que nosotros, cuantas veces no sentimos miedo y es lo que menos
trasmitimos,¿ cómo entonces podemos estar tan seguros de que por sentir amor
sin expresarlo alguien puede saberlo o incluso sentirlo?, vivimos esta vida
buscando nuestro norte, trabajando por nuestros sueños, ocupando nuestro tiempo
desde que sale el sol hasta que se oculta, forjando día a día eso que decidimos
llamar felicidad, y no notamos que esos seres que tenemos a nuestro lado no son
eternos, no les damos una muestra de cariño o lo hacemos muy esporádicamente porque
asumimos que ellos saben lo que sentimos, ¿por qué han de saber a lo largo de
los años que aun le quieres? Sin tan siquiera darle una muestra afectuosa de
cariño, todos somos conscientes de que con el tiempo nuestros intereses
cambian, nuestras metas, y lamentablemente no se encuentran excluidos los
sentimientos. Ahora bien siempre es nombrado que sucedería o como nos sentiríamos
al perder algún ser querido, sería triste esperar a no tenerlo en este plano, para pensar en
cuanto se le quiso y cuantas cosas no se hicieron o no se dijeron, ya en ese
momento seria solo un desahogo, pero no más que eso, perdimos todo el tiempo
que lo tuvimos aquí con nosotros y no hicimos el más mínimo esfuerzo por
hacerle sentir lo que nosotros sentíamos, valga la redundancia, ahora no tiene
sentido que digamos lo que en su momento podíamos decir a la cara, en lugar de
a una foto, un recuerdo. Existen gestos tan sencillos que nos llenan tanto un
abrazo, una sonrisa, un Beso, un Te quiero, Un te extraño, una llamada, un
mensaje, que suena hasta absurdo no hacerlo. Muchas veces la vida nos da la
oportunidad de tener a esos seres queridos por tiempo prolongado donde podemos
hacer y decir tantas cosas y sin embargo no lo hacemos, otras veces nos lo
arrebatan de las manos sin explicarnos el por qué, a veces solo los mandan por
apenas cortas horas incluso minutos, lo importante es hacerles sentir durante
sea el tiempo que estén lo importante que han sido para nosotros,
constantemente pensamos o tememos perder un ser querido y no haberle dicho lo
mucho que lo queríamos o lo mucho que significó en nuestras vidas, pero creo
que pocas veces nos hemos detenido a pensar, que sucedería si en lugar de ese
ser querido, quienes abandonamos el juego fuésemos nosotros, ellos se quedan aquí
y todos sabemos que por duro y descabellado que suene, la vida continua, pero
que hay más allá de la muerte? Si nos vamos, a ¿dónde vamos exactamente?, no sé
por qué siempre he imaginado que al morir vamos a algún lugar en el cielo, con
un aspecto de sala de conferencia a rendir cuentas de todo lo que hicimos y lo
que no hicimos también y por una especie de pantalla continuamos viendo como
siguieron los nuestros con sus vidas, que impotente nos sentiríamos al ver como
esas personas que tanto apreciábamos siguen allí vivas, amando, sintiendo,
trabajando, forjando su felicidad pero sin la menor idea de cuánto los amamos, cuando
he pensado en ello no solo veo una pantalla simple, esta también tiene sonido así
que puedo escuchar perfectamente lo que dicen, y escucho reproches e ideas
erradas, pero como gritarles desde allá, desde ese nuevo lugar que están equivocados,
que si los quise, que si hubiese querido muchas veces estar con ellos pero mis
compromisos no me lo permitían, ya no sirve de nada lo que pueda pensar o
sentir , Ahora no. Todos tenemos una idea diferente de lo que es el después de
la muerte, pero sea cual sea nuestra forma de verlo, el llamado esta vez a reflexión
no es por ellos, sino por nosotros, porque hoy estamos, reímos lloramos,
podemos decidir hacer sentir mal o por el contrario Bien, todo ese dependerá de
nosotros, pero podemos hacerlo y seremos vistos y Escuchados.
Dedicado a esas personas que se nos han ido sin previo aviso
y a nosotros mismos que no estamos exentos de hacerlo.